
Mirar y oler
Pintura con burbujas o desconchada, cercos tenues, juntas descoloridas, rodapiés hinchados y un olor a humedad persistente suelen ser las primeras señales visibles de agua donde no debería haberla.
Escuchar y comparar
Un contador de agua que gira con todos los grifos cerrados, aumentos inexplicables en la factura o una estancia que siempre parece más húmeda que las demás también merecen atención.
Actuar pronto
Los daños ocultos por agua suelen empeorar y encarecerse con el tiempo. Documentar lo que ve, con fechas y fotos, ayuda al investigador a entender el patrón.



